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Presentación

Jueves 28 de mayo
18h00
Auditorio Menor

La Pontificia Universidad Católica del Ecuador, su Centro Cultural y el Centro de Publicaciones, tienen el honor de invitar a usted a la presentación de la revista "In Nomine Iesu, los jesuitas y su papel en la historia nacional".

Los jesuitas en el Ecuador

A Quito llegan los jesuitas a fines del siglo XVI y, después de pasar por varios lugares, se establecen en la actual calle Benalcázar y Sucre de Quito, donde inician la construcción de la Iglesia de la Compañía, fundan la Universidad de San Gregorio y, donde años más tarde, se firmará el acta de separación del Ecuador de la Gran Colombia. Durante el periodo hispánico el aporte de los jesuitas es de suma importancia. En sus salones de clase se discutían las ideas de los clásicos ingleses, se leía a Rousseau y a los ilustrados franceses, se discutían las tesis políticas de Suárez, se preparaban disertaciones en torno a los ideales utópicos propios de los siglos XVI y XVII. Se preparaban discusiones en torno a las nuevas ideas cosmológicas y debates en torno al enfrentamiento entre las tesis tolemaicas y las copernicanas. La cartografía más precisa de ese periodo es producida también por los jesuitas. Hacia mediados del siglo XVII los jesuitas ya han elaborado las gramáticas de muchas de las lenguas nativas de la Real Audiencia de Quito y han traducido el catecismo a esas lenguas.

Mientras en las cortes de Europa, Sepúlveda y Bartolomé de las Casas, se las veían en sendas deliberaciones sobre la condición humana de los nativos de América, los jesuitas en sus lugares de misión, además de esmerarse en aprender sus lenguas, les enseñaban el cultivo de las artes, el catecismo, la agricultura, ciencias; cuestión difícil de entender si no se le se hubiese considerado humanos a los indígenas, si no se hubiera advertido que eran tan hijos de Dios como cualquier europeo. Más allá del ejercicio mismo de la evangelización, detrás de esta forma de tratar a los nativos están intuiciones tan poderosas para la cultura política contemporánea como la de la igual dignidad de todos los hombres; ideas sin las cuales las grandes conquistas de la democracia contemporánea no habrían sido posibles.
Entre los grandes aportes de los jesuitas a nuestra historia hay uno que será de particular importancia: traer la imprenta. La imprenta por sí sola no habría significado mucho. El punto es que, junto a ella, se enseñaban —como ya lo hemos mencionado— las ideas ilustradas que están a la base de los procesos de nuestra independencia.

Los jesuitas son expulsados en 1767 de todas las colonias españolas. Años más tarde (en 1773) el Papa Clemente XIV extingue la orden y los jesuitas oficialmente desaparecen. Solo quedan algunos en Rusia. Allí tienen la posibilidad de seguir existiendo como jesuitas. Ironías de la vida: solo pueden seguir existiendo en un país no católico y, en 1814, cuando un nuevo Papa restaura la Compañía de Jesús, los jesuitas son expulsados de Rusia.

A mediados del siglo XIX los jesuitas regresan a la joven República del Ecuador. No fue fácil volver a establecerse aquí. Después de varias dificultades y nuevas expulsiones, regresan definitivamente a nuestro país en el gobierno del Dr. Gabriel García Moreno. Se les devuelven algunos de los bienes que les pertenecían y empiezan a fundar una serie de obras importantes para la consolidación de nuestro joven país, como la Universidad Politécnica y el Colegio San Gabriel.

Desde ese entonces hasta hoy los jesuitas trabajan en nuestro país en diversos ámbitos: educación, misiones, apostolado social, promoción de la cultura…

Revista "In Nomine Iesu"

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Freddy Coello