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Exposición de Guillermo Larrazabal, el teólogo del carboncillo

Del 19 de marzo al 30 de abril de 2013
Galería Principal

El Centro Cultural de la PUCE presenta cuarenta dibujos de gran formato, trabajados en papel, que usualmente se llaman bocetos. Éstos, sin embargo no se quedan en el simple boceto, sino que cada uno termina siendo una extraordinaria obra. Como productos finales quedan el boceto y el vitral. Vitrales, que en su mayoría alcanzan los cinco metros de altura se pueden admirar en las catedrales Nueva de Cuenca, de Guayaquil, de Ambato; en los Museos Pumapungo y de Arte Moderno en Cuenca; en la Iglesia de Santa Gema, en Guayaquil; en la Universidad Técnica Particular de Loja, la Basílica del Cisne, el Colegio de La Inmaculada, las Iglesias de Saraguro, Malacatos, Cariamanga, Gonzanamá, en la provincia de Loja; la Academia Militar, la FAE, el Colegio la Merced, La Nunciatura Apostólica, las Iglesias de la Paz, San Sebastián, San Blas, Santo Domingo en Quito, además de una infinidad de otros vitrales en casas particulares en todo el país. Los dibujos, trabajados con lápiz y carboncillo, representan varias escenas y personajes bíblicos: Abrahán, Moisés, Melquisedec; apóstoles: Mateo, Pedro, Judas, Juan, Santiago; episodios, como la Anunciación, las Bodas de Caná, la Transfiguración, Jesús y los Niños, el Sermón de la Montaña.

La obra, del artista Guillermo Larrazábal (1907-1983), que constituye una expresión religiosa de la creencia, la devoción y la fe, parte de la riqueza cultural, se presenta por primera vez en la ciudad de Quito.

Gaby Costa

Un poeta sobre el papel. Un poeta de la luz

La luz es al carboncillo, lo que la memoria a la conciencia: es así como esta luz deja salir a los seres interiores trascendiendo del lápiz a través de planos retroiluminados en colores, que conviven gracias a la cuerda de plomo que se compone entre  puentes de una historia iconográfica vivida en mil pedazos.

Estos dibujos de Guillermo Larrazábal, son, sobre todo, pensados, sentidos, desafiantes, dominantes y, es, desde esta franqueza de su propia Biblia dibujada, donde establece la base de su relación que trasmuta al dibujo en materia, mientras las líneas conforman los volúmenes de las fronteras que la luz convertirá en colores; y a estos, en masas de vida. Una vez recuperado el espacio, el tiempo codifica las formas. Y, el espacio, lo pone el espectador.
Se revelan ocultándose, y se ocultan revelándose. Un teólogo sobre el papel. Un poeta de la luz.

José Carlos Arias

Guillermo Larrazábal Arzubide

Nace en Córdoba, provincia de Veracruz, México, el 10 de febrero de 10907, en el seno de una acomodada familia vasca, instalada en México.

A los tres años regresa a Bilbao con una parte de su familia. Realiza sus estudios en diversos colegios de Bilbao, entre ellos Santiago Apóstol y La Salle. Entre los años 1924 y 1925 cursa el sexto grado en el colegio de los jesuitas de Orduña, donde el hermano Adrián Martínez, uno de sus maestros, reconoce en él sus grandes aptitudes y lo apadrina profesionalmente y consigue que al terminar su ciclo de estudios trabaje en el estudio de Luis Lertxundi, un decorador de prestigio en aquellos tiempos en Bilbao y artista especializado en el Art Nouveau. En este primer taller conoce el medio artístico y la técnica del trabajo en vidrieras con el artista Félix cañada. A los 18 años al lado de los cortadores y emplomadores de vidrieras logran el Premio de Honor en un concurso en 1930, en la ciudad de Lieja, Bélgica.

A mediados de los años 30, Larrazábal estudia en la sección artística de la Escuela de Artes y oficios de Atxuri consiguiendo en los años 1934 y 1935 el primer premio en la sección de pintura al natural y obtiene una beca para estudiar en Madrid.

En el año 1955 este formidable artista llega al Ecuador, a la ciudad de Cuenca, donde lo contratan para llevar a cabo las vidrieras de la Catedral Nueva de Cuenca. A partir de esta obra empiezan a suceder encargos de vitrales religiosos para otros lugares como Loja, Guayaquil y Quito. Especialmente en las provincias de Azuay (Guachapala, Girón, Galaceo…) y de Loja (Saraguro, Malacatos, Gonzamaná, Cariamanga…) En 1960, inicia los trabajos de los vitrales para la catedral de Ambato. En la década de los 60 conoce a Eudoxia Estrella, artista cuencana de la que ya no se separará más. En su última etapa de su vida (1975-1983), se dedica con mayor prodigalidad a la pintura y a la fotografía. Como pintor se consideraba a sí mismo en permanente formación, realizaba pintura de estudio y pintura al aire libre. Fallece en Junio de 1983.

Catálogo de la exposición

Música ambiental de la exposición

Galería de imágenes

Con la colaboración de:

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Freddy Coello