Ficciones

Exposición de Myriam Gaggini y Mauro Rombi

Inauguración: miércoles 23 de abril de 2014, 19h00
Del 23 de abril al 31 de mayo de 2014
Galería principal


“Ficciones”
Gaby Costa
Coordinadora del Centro Cultural PUCE

Ficciones: ilusiones, sueños, quimeras, fábulas, supuestos, simulaciones, imaginarios… todo ello encierra la realidad y es eso, la realidad vista y sentida desde las diferentes miradas de los dos expositores: Mauro Rombi y Myriam Gaggini.

Mauro Rombi: el diplomático, el viajero, el fotógrafo que, a través de su mirada sugerente e innovadora, ofrece un panorama diverso de América Latina. Es el hombre, el caminante que no solo con una mirada, sino con muchas, muchas miradas, llevan al espectador a momentos de reflexión. Y eso es parte del arte, fundamentalmente es eso. Y Rombi es un artista.

Myriam Gaggini, otra artista, otras miradas: tramas, dramas, desenlaces… Vidas que van, vienen, otras que caen; consuelo, esperanza, desesperanza, pasado y presente que se conjugan en la parte fundamental de la movilidad humana, expuestos a través del recurso fotográfico y el vídeo – instalación. Y esa es su propuesta. Gaggini artista sensible, ciudadana del mundo. Es la mirada de los que vemos la obra, los espectadores. Que sea una mirada que nos toque, que nos llegue.


“Ficciones”
Elena Pasionaria Rodríguez

“En todas las ficciones cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras”.
Jorge Luis Borges, “El Jardín de los senderos que se bifurcan”

El título de la muestra no es una casualidad, explícitamente borgiano, indica el camino seguido por estos muy distintos caminantes. Distintos porque cada uno escoge una alternativa propia para enfrentar el laberíntico problema de la alteridad. Cada uno de ellos ha vivido en primera persona la circunstancia existencial del extranjero, del visitante, del otro, ya sea como viajero o como habitante, como flanneur o como constructor activo de realidades.

Los dos conocen la capacidad de la mirada, que selecciona y segmenta, analiza y trasciende; la mirada como instrumento de la experiencia sensorial y social, la mirada como narradora crítica del mundo a través de esa especie de mecanismo potenciador que es la obra de arte en su eterno diálogo con el tiempo y el espacio. Los dos discursos se complementan: mientras para Myriam Gaggini la alteridad corresponde a su experiencia en Italia, para Mauro Rombi corresponde a su vivencia en América Latina; en ambos el elemento denominador común es el juego entre la verdad y la simulación, entre lo visible y lo invisible, la metáfora, la ilusión, el reflejo. Los dos usan libremente el arte como ficción pues conocen el estrecho vínculo, no sólo semántico, entre arte y artificio. El concepto curatorial de la muestra queda contenido, por lo tanto, en dos ideas principales: la ficción y la mirada desde la alteridad.

“Lecciones Americanas” de Mauro Rombi, es una selección de obras divididas en dos series: “Océano”, que abre la exhibición, y 40 fotografías realizadas durante sus años de permanencia en el continente americano. La serie “Océano” maneja con laconismo la imagen icónica y el sutilísimo enigma filosófico del tiempo y el movimiento perpetuo: el momentum; casi un aforisma de Heráclito sobre la irrepetibilidad y el líquido elemento. La segunda serie, que da nombre a la muestra, articula un discurso basado en el concepto del “doble” ya que cada una de las imágenes interpela a su par, dialoga con la otra, es simétrica y complementaria. Esta serie introduce al espectador en una reflexión sobre la paradoja, por medio de imágenes que aluden al diálogo entre artificialidad y realidad, entre natura y cultura, se evidencia la dificultad ontológica de la fotografía para reconocer lo “verdadero”: en la superficie rarefacta y totalizante de una fotografía lo real y el simulacro tienen el mismo estatus, he ahí su estrecho vínculo con la ficción.

Siguiendo una intención tanto visual como literaria, Rombi juega con lo metafórico, lo alegórico, lo sinestésico, y nos coloca, no pocas veces, en una especie de mise en abîme, de narración concéntrica, de imagen dentro de la imagen, de historia dentro de la historia, que inevitablemente provoca esa sensación de vértigo que tanto persiguen los artistas porque no sólo es fuente de placeres estéticos, sino también es punto de partida para la reflexión. Sin embargo, la fotografía se encuentra al extremo del gesto de indicar (1), es una reveladora de significados, el fotógrafo, en ese caso, actúa mediante una metodología cuasi surrealista, indicando a la razón, por medio de la mirada y del instrumento mecánico, lo que estaba enunciado en el subconsciente.

Pero para el autor, la imagen fotográfica es también una prolongación privilegiada de la vivencia, una suerte de crónica, de narración del viaje como aprendizaje, como lección, de ahí la cita al célebre texto de Italo Calvino: Lecciones Americanas. Sus imágenes contienen la fascinación de la mirada desde la posición del otro, que descubre y se apropia y entra en simbiosis con el sitio descubierto, así surge otra paradoja: el cambio de rol y de punto de vista: como un Cabeza de Vaca, que parte para conquistar el Nuevo Mundo y resulta conquistado; como Odiseo, que cuenta la aventura al retorno de su viaje; como Marco Polo que regala historias prodigiosas a Kublai Kan; Mauro Rombi nos narra su propia versión de metamorfosis y nos trae de regreso las imágenes de estas geografías, sus fragmentos de vivencias o de sueños, en un viaje de ida y vuelta, pues tal vez es cierto que, llegando a cada nueva ciudad, el viajero encuentra un pasado suyo que ya no sabía que poseía. (2)

La propuesta de Myriam Gaggini se articula en tres instalaciones: “corso brunelleschi”, que enfoca el problema contemporáneo de la migración y de la alteridad, tratado por parte de la política y del vocabulario de los media desde la metodología retórica-tautológica del temor, de la paranoia, del conflicto. En este caso, el concepto de “verdad” se pone al centro del análisis para ser cuestionado, es ahí cuando entra la ficción como recuperadora crítica de la coherencia humana, y usa el arte para realizar un cambio de roles: los migrantes magrebíes, cautivos en un eufemístico “centro de acogida”, nos miran directamente a los ojos, interpelándonos y permitiendo el durísimo ejercicio de reflejarnos en ellos, así, el “miedo” al desconocido desaparece y se substituye por la vergüenza, por la empatía, por un juego de reflejos que no es extraño a la artista, quien hace uso de la antítesis para de construir los rostros enigmáticos y doloridos e hibridarlos con la propia imagen, en un juego laberíntico de expresiones tanto físicas como mentales: divergentes, convergentes, paralelas (3) , expresiones que son, al fin y al cabo, las únicas y las mismas en los rostros de todos los hombres.

En “premere il bottone” Gaggini plantea una lectura del objeto serial como fetiche a partir de la vivencia constante de transeúnte. No se trata de cualquier objeto, sino de un objeto simbólico, objeto “fantasma”, cuya existencia física es alegoría de lo corporal y de lo escatológico. Para ello utiliza una descontextualización duchampiana, propone una reflexión sobre la imagen y permite al espectador tener una experiencia nueva del objeto-concepto en su propio homenaje al más clásico de los ready-mades. El conjunto complementa su intensa carga icónica con el símbolo de neón en forma de flecha, que señala el acto a realizarse (apretar el botón) y que pone a prueba la deseada participación activa del espectador, sin obviar el elemento lúdico e irónico que está implícito en el gesto (apretar), en el efecto (la chispa) y en la posible reacción de quien la ejecute. También en esta obra está presente la paradoja: el objeto utilitario y estético a la vez, el objeto tabú recontextualizado, la metáfora biológica, la duplicidad de sentidos, y la acción como símbolo per se.

“chicles”, una vídeo-instalación que reproduce los dos performances realizados por la artista en Italia y Ecuador. El proyecto gira en torno al problema semiótico de la comunicación política: los metarrelatos, el poder y su discurso, lo lingüístico, la manipulación mediática y su relación con el individuo en el contexto de la sociedad contemporánea, ahogada en sus propias ficciones. Desde el punto de vista de la estructura comunicativa, la artista identifica varios elementos de análisis: el “evento-concepto”; el “yo” protagónico, autorrepresentado positivamente en el relato del poder, y el “otro”, manejado como rol actancial negativo en el discurso mediático. Usa la metáfora “oral”, en plena plaza pública, símbolo del poder oficial y, frente a un público, efectúa el acto de masticar frenéticamente varios metros de chicle que contiene textos y palabras que hacen referencia al vacío de significado en la jerigonza de los regímenes políticos; el cuerpo es su instrumento, y lo utiliza en el sentido más directo con la intención de decodificar y deconstruir la duplicidad del relato oficial por medio del gesto desacralizador y simbólico. La palabra es el poder, y se demuestra, una vez más, en toda su simplicidad y potencia, como un espejismo múltiple, ficticio y laberíntico.

(1) Roland Barthes, La camera Chiara, Piccola biblioteca Einaudi, Torino, p. 6.
(2) Italo Calvino, Le città invisibili, Mondadori, Milano, p. 26.
(3) Jorge Luis Borges, ibídem, p. 136.


Catálogos de la exposición

 

 


Entrevista a Mauro Rombi


Galería de imágenes: Myriam Gaggini


Galería de imágenes: Mauro Rombi


Inauguración de la exposición



Con el gentil auspicio de: